Probando la nueva Nanotek de Kunnan

Un trofeo en Paso de la Patria

 

Logramos un pintado de 25 kilos en un pesquero de maravillosa belleza, testeando nuevos equipos con piezas que verdaderamente los exigieron al máximo

 

Por: WILMAR MERINO

 

El viaje: Una semana después del encuentro de periodistas de Paso de la Patria al que no pudimos asistir por otros compromisos, decidimos visitar este notable pesquero correntino aprovechando la invitación formulada para el evento por cabañas La Candelaria. Y la postergada llegada al Paso sirvió para comprobar que la excelente pesca de Dorados que se dio en aquella oportunidad ahora había cambiado por otra notable pesca de Surubíes de la que dimos cuenta.  Sin compañeros que pudiesen acompañarme en el largo viaje de 1.030 km desde la city porteña, decidí ir y volver en micro aprovechando las excelentes frecuencias que permiten ir durmiendo hasta Corrientes y llegar a la mañana para aprovechar el día.

El Lugar: Carlos Bravo, propietario de La Candelaria, nos aguardaba en la capital provincial para llevarnos hasta el pesquero, 35 km hacia el Norte.  Al llegar, las sorpresas llegaron de entrada: en primer lugar me maravilló la belleza del lugar, con las cabañas al lado del río, playas de arenas doradas y excelente infraestructura para el pescador.  La segunda sorpresa vino con el dato del día: el Dorado que había sido tan abundante una semana antes se había movido siguiendo a las mojarras hacia el Norte y la opción del día pasaba por la pesca de Surubíes.

Técnicas de pesca: La mañana del sábado pasado salimos guiados por el guía Julio, y a sólo 10 minutos de navegación ya estábamos trabajando a trolling en la zona de tá Corá, una zona aguas abajo sobre la margen del Paso, donde las mojarras -que saltan contra la costa- auguraban Dorados tras ellas. Hacer trolling es simplemente usar un equipo de embarcados dejando naylon suficiente como para que la embarcación en movimiento haga trabajar un señuelo hasta tocar o casi tocar fondo, buscando sitios de piedras y obstáculos naturales donde los grandes predadores del río acechan a sus presas, que impulsadas por la fuerte corriente no tienen defensa ante sus fauces. La primera pasada a trolling, con una mojarra de media agua, me dio un Doradito chico, y pensé que sería el inicio de una fiesta de escamas doradas. Pero nada de eso ocurrió.  Tras media hora de trabajar la zona pasamos por punta Santa Ana y tampoco tuvimos suerte. Luego pescamos algunos dorados chicos pescando con morena al golpe, sobre la costa de la isla brasilera. Nos entretuvo un rato ésta modalidad, pero sin dudas los dorados no estaban a la altura de  lo que uno espera de Paso de la Patria. Así, a media mañana acepté el convite de pescar Surubíes.

Nos pusimos a trollear en la zona del Guáscara y tras 15 minutos de marcha siento una bajada de caña tremenda y al grito de “¡Pique!” el guía aseguró la clavada con una acelerada en la lancha.

Equipos: el surubí exigió al máximo los equipos, demostrando la resistencia y fiabilidad de la nueva joyita de la tecnología aplicada  la pesca deportiva. La caña Kunnan Trunk KCT 66, de 1,95, de la lìnea Nanotek,  producto de la innovación en nanotecnología aplicada a la pesca deportiva. Cuando en a última feria de AICACYP vimos un prototipo totalmente curvado y sosteniendo del multi ¡una bolsa con ladrillos! Le pedimos a la empresa Wald una caña así para probar en el Norte. Y con la llegada de las primeras al país pudimos comprobar que realmente la vara es extraordinaria por su liviandad y resistencia. El reel fue el rotativo de trolling Blazer 5004 para mano zurda, pues a mi me gusta clavar con la misma mano con la que clavo en spinning y recoger con la misma mano que uso en otras pescas, es decir, la zurda. Lo cargamos con multi Trilene del 0,25, que nos permitió por su fino diámetro y gran resistencia trabajar señuelos a 20 metros de profundidad, y aguantar piezas de tamaño superlativo.  Luego de una batalla de titanes,  tras 20 minutos de tira y afloje, finalmente el monstruo del río asomó su ahusada figura, ya entregado, cuando la lancha ya se encontraba a la altura del Guascarita.

Momento inolvidable: Un abrazo con el guía, sapucay  incluido, y a apurar las tomas para no ahogar la pieza fuera del agua. El Suru pesó 25 kilos, y su captura quedará por siempre en mi memoria.

Eso había ido a buscar al paso: un trofeo para inmortalizar en una foto. Otras lanchas de La Candelaria también lograron capturas de la especie de hasta 30 kilos, trabajando la zona conocida como El Planchón.

Cabe destacar que se permite el sacrificio de un solo ejemplar de la especie por lancha y que los controles son estrictos, por lo que hay que sacar permiso de pesca y respetar el cupo. Satisfechos con el gran trofeo, seguimos buscando Dorados pero solo cobramos piezas chicas. Es de esperar que vuelvan los grandes en cualquier momento.

Reflexión final: ¡Qué linda es la pesca, siempre nos da sorpresas!. Y aunque el pescador siempre es el que propone, el río siempre es el que dispone.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s